Empiezo con el obvio "a quién le importa"
Ahora procedo al aseo interno:
La semana pasada, más específicamente el lunes de la semana pasada (léase 19 de julio) fui a beber vino con un ser. El escaso diálogo le dio un toque de junta de alcohólicos, lo que por cierto no es como que me haya molestado mucho, lo que sí... trato de hacer memoria sobre el mini debate que se generó, algo de ser responsable... no no sé, no recuerdo bien, pero algo pasó. Como que en el fondo no fue nada, pero eso sumado a otras cosas que han ocurrido de forma paralela, cosas como el encanto de una chica con nombre de gata, la fascinación del diálogo con un dinosaurio ideofugaz, el notar que las relaciones "sanas" y por despreciables que sean son más contenido que forma y que la bella comunión que se produce entre dos seres en adversidad sólo muta en buena amistad si usted es capaz de abrir los ojos pasada la tormenta...
Leer la mayoría de las cosas es un balbuceo interminable, y es que hay extremos de desolación varios que llevan a perder la fe en la comunicación, y no es tan así.
Siento que volví a caer a la tierra, siento que no había estado nunca acá, es un "momentary lapse of reason" una lucidez casi aburrida, mi mente inquieta incluso me sugiere una pérdida de percepción extrasensorial, derrepente miro, pienso, ¿qué chucha es esta hueá?... siento algo que podría ser comparable a la vergüenza de que te pillen mintiendo, de que te cuenten una borrachera piante, siento algo que es la liviana humillación de haber estado dando puro jugo.
El punto es que no me preocupa eso.
Diox me abandonó?
Yo creo que por ahí va la cuestión, no creo que haya sido la locura la que se fue, y es que mi sentido del secreto a voces me sugiere que el Li ha estado medio alejado de mi organismo, litio malditio y la náusea que me provoca.
La hiper abstracción queda para otro día, no hace falta que sea ininteligible para sentir que el mensaje es real, porque darle el mote de real a pajeos interminables sólo fue el resultado de sentirme aislada, varando en una superficialidad autoimpuesta de negación de mensajes por miedo a que ante mi esfuerzo comunicativo no se entienda nada y confirmar lo que siempre temí de ser un maldito alienígena o lo que sea.
Esto todo va dedicado a gabriel y su triste vida, dedicado a su esfuerzo por dañar a la gente cercana y a la violencia que implica hacia los demás el quererse morir.
Dedicado al demonio mismo de la certeza y de la autocrítica que no permite ver lo evidente y extravía la conciencia en volutas invisibles para cualquier ojo humano.
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