note to self from self
cuando has perdido toda valoración especial por las cosas, cuando ya nada se puede sostener como sagrado, cuando desprecias casi todo a la misma altura y comprendes telepáticamente lo que piensan de ti con solo la mirada, leer las pausas, incluso los silencios prolongados y ves,
ves crudamente que no vales nada aunque valgas todo
así mismo como has perdido todo lo importante,
como has dejado ir en manos desconocidas los tesoros a tu cargo, a cambio de nada
y no mereces un espacio en el club selecto de pares
que eres amiga de segunda clase
porque ya nadie quiere ponerse a tu altura de bosta
porque podría ser contagioso
en ese momento puedes dejar de llorar por ti misma y construir otra vez con el aire un tejido de sueños que te cobije en esta tormenta que nunca pasará
y dormir bajo el amparo de un nuevo templo tallado en la piedra de tu propio corazón con el cincel de la fantasía y un amor desbocado por un embajador de las estrellas
o bien puedes elegir la muerte que se invita entre miradas, silencios y memorias humillantes
porque nunca remediarás existiendo ese vacío abismal que se agranda día a día dentro de ti,
nunca será el día en que rodemos borrachos de amor por el pasto en una guerra de cosquillas un día tibio jurándonos el transitorio amor eterno que parece parchar todo vacío irrevocable con el simple ejemplo de mentirse para acompañarse sin programar abandonarse o al menos hacerlo al precio del honor o del peso de la palabra.
no...
atreverse a soñar escribiendo es de mediocres,
darse el tiempo de registrar esto que los verdaderos valientes pueden sobrellevar en silencio, sin lágrimas, sin ayuda, he ahí los autosuficientes,
los que pueden porque deben y no se quedan postrados ante ese horror de la ilusión de infinito que esconde el abismo saltable que separa pensamiento de acción,
escríbetelo en tu ajada piel Talía,
no vales nada,
no eres nada,
no has servido a nada
no das para nada nada
sólo un maldito vehículo del caos
un portal de ejecución entrópica que viene a interferir la calma de una sociedad que ya resolvió lo que te atormenta y no te lo enseñará
porque no eres como ellos
en tu naturaleza te es negado ver lo evidente
y has sido maldita,
condenada
a ahogarte
en tus propias lágrimas